lunes, 28 de abril de 2014

Bicheando entre bancales


Hoy lanzamos este interesantísimo artículo por cortesía de Julio Martín, hortelano y amigo de De la Tierra.
Esperamos que os guste tanto como a nosotras.
Mil gracias Juliooo.
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Todos estos hallazgos me llenaban de tan enorme gozo que necesitaba compartirlos, e irrumpía súbitamente en casa para sobresaltar a la familia con la noticia de que las extrañas orugas negras y erizadas de las rosas no eran tales orugas, sino larvas de mariquita, o con la noticia igualmente pasmosa de que las crisopas ponían sus huevos sobre zancos.
       
Gerald Durrell, “Mi familia y otros animales”


No hay que dejarse llevar por una pueril repugnancia hacia la investigación de los animales menos nobles, pues en todos los seres naturales hay algo maravilloso... Se debe abordar sin asco el examen de cada animal, con la convicción de que en todos ellos hay algo de naturaleza y de belleza.

Aristóteles, “Perì zoion moríon”
(Citado por Jesús Mosterín en “¡Vivan los animales!”).

Otra de las ventajas que nos ofrece cultivar un huerto de manera ecológica es la posibilidad de observar de cerca infinidad de invertebrados y otras formas de vida cuya presencia no sería posible de recurrir a insecticidas y herbicidas.

Cierto es que algunos de estos seres pondrán a prueba nuestra paciencia y entusiasmo al instalarse y perjudicar los cultivos y hortalizas que con tanto esmero atendemos pero ¿qué se le va a hacer?, nadie dijo que fuera tarea fácil combatir sus ataques de modo limpio y respetuoso con el entorno. Quizá no quede más remedio que asumir esa regla conocida entre biólogos y naturalistas según la cual allá donde haya algo que comer surgirá alguien para comérselo.

Disfrutar de productos cultivados por nosotrxs mismos, sin que añadamos más contaminación al medio ambiente,  es un desafío que compensa con creces estos inconvenientes.

Muchas de estas criaturas resultarán estupendos aliados en esa lucha biológica pues aprovecharemos su especialización para librarnos de buena parte de estas amenazas y plagas. En la mente de todos está el ejemplo de la conocida predación de las mariquitas sobre los pulgones.

Para empezar a familiarizarnos con ellos ahí van varios de los inquilinos que se están dejando ver por las habas que planté en noviembre y que ahora, a mediados de abril, andan ya bien creciditas y listas para cosechar.


De entrada éste es el “negro” panorama que presentan algunas terminaciones de estas legumbres, por suerte no son demasiadas y están además bastante localizadas. Entre estos gorrones que se han autoinvitado (pulgones del género Aphis) se pueden distinguir algunas hormigas “pastoreándolos”. ¿La ganadería invención humana?.   

Muy cerca de la escena descubro a la más frecuente y popular de las “mariquitas”, Coccinella septempunctata.  Por el nombre científico es fácil deducir que sus élitros presentan siete puntos (de color negro).



Algo más allá detecto dos o tres ejemplares de otro coccinélido (perdón por la palabreja) de intensa coloración amarilla, Propylea quatuordecimpunctata, que recorren nerviosamente los extremos de las habas en busca de colonias de pulgones. En este caso, y como cabe deducir, son 14 los puntos que decoran sus élitros. Sorprendo a una devorando varios con verdadera fruición. Esto es combate biológico y lo demás tontería (y ponzoña química).


Otro voraz depredador de numerosas especies de “áfidos” es Adalia bipunctata. La “mariquita de dos puntos” presenta una gran variabilidad y podremos encontrar también individuos casi totalmente negros o con manchas rojas. Su forma más frecuente es la que aparece en la fotografía.


Una “mosca” -cuyos vivos colores recuerdan a los de una avispa o una abeja- explora con detenimiento los extremos de las habas. El ejemplar que fotografío pertenece a la familia de los sírfidos, un interesante grupo de dípteros que son grandes depredadores de áfidos. Las hembras buscan las colonias de pulgones para depositar sus huevos. La determinación de la especie en esta familia de los Syrphidae resulta complicada y muchas veces no basta con una simple imagen. Aun así podemos arriesgar que el de la foto pertenece al género Eupeodes.


Finalmente sorprendo –mejor, me sorprende- entre las hojas una “araña saltadora”. Los saltícidos, o Salticidae, son una espectacular familia de arácnidos caracterizada por su agilidad y prodigiosa visión y también porque, a diferencia de la mayoría de arañas, no tejen telarañas. Su campo de visión es de 360º y por tanto es capaz de detectar cualquier leve movimiento. El ejemplar de la foto es una hembra perteneciente al género Heliophanus. Es probable que se trate de la especie H. cupreus. Llaman la atención sus pedipalpos de intenso tono amarillo, casi fosforescente. Será también un inestimable socio en el huerto al librarnos de buena cantidad de bichejos no deseados en nuestros cultivos


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Julio Martín de Eugenio


Abril 2014